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Comandante Mario Alberto Vasquez

No sé cómo, ni cuándo, aparezco por la avenida Las Industrias, tomo el pasaje La Prensa para llegar a la avenida Juan del Rivadeneira, me encuentro en la comuna de San Joaquín a una legua del punto 0 de Santiago. Mientras avanzo veo viejas casas ya resignadas por el tiempo, que permanecen intactas como si fueran una foto; sólo las calles y veredas han sido intervenidas, dando dignidad a estas viejas poblaciones. Sigo mi camino por avenida Juan de Rivadeneira hasta toparme con el pasaje Comercio, en donde la avenida Juan de Rivadeneira cambia de nombre a Padre Mariano Puga.

Mariano Puga fue un sacerdote católico diocesano y activista por los derechos humanos chileno. Conocido como «cura obrero» –por su labor simultánea de clérigo y trabajador de la construcción–, fue párroco de La Legua, creador de la Parroquia Universitaria –institución de carácter pastoral, destinada a atender las necesidades espirituales de estudiantes, académicos, trabajadores y población en general– y defensor de los Derechos Humanos durante la dictadura militar de este país.

Avanzo por la avenida Padre Mariano Puga pasando los pasajes Industrias, Progreso, Esfuerzo, Constancia y se repite esa sensación de volver al pasado. Uno se puede imaginar fácilmente cómo los vecinos se organizaban, planificaban fiestas, compartían, cómo adoraban los paisajes para las “Fiestas Patrias” y Navidad.

Llegando a la plaza Presidente Salvador Allende el panorama cambia abruptamente, sigo por la avenida Padre Mariano Puga y me encuentro con cuerpos inertes tirados en la calle, algunos sólo con su ropa, otros tapados con sábanas o frazadas. El alcoholismo y las drogas han dejado su huella, así como en muchas poblaciones más; la gente camina por la vereda esquivando estos cuerpos, ignorando su rostro y su identidad.

Pero sus paredes recogen un legado histórico de lucha y consecuencia, expresan los deseos de un futuro mejor y de justicia social, expresiones artísticas y figuras heroicas como Víctor Jara, Violeta Parra, el Che Guevara, Fidel Castro, Luisa y los hermanos Vergara Toledo, Salvador Allende, Matías Catrileo, Macarena Valdez y del propio Padre Mariano Puga, son algunos de los rostros que se pueden ver dibujados en muros y dan cuenta de las fuerzas de organizaciones sociales vivas en la Legua.

Mientras camino trataba de encontrar la parroquia en donde se le pidió al Padre Mariano Puga una misa en nombre de Mario Alberto Vasque Gutiérrez.

En la noche del martes 15 de septiembre de 1992, hace ya 34 años, cayó Mario Alberto Vasquez, “Efraín”, de 28 años. Había nacido el 14 de junio de 1964 y había sido seminarista de la Congregación de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Oriundo de la comuna de La Pintana, fue al igual como muchos otros a partir de su vinculación con la parroquia local donde despertó su conciencia de lucha y organización. A partir de esa comunidad juvenil y en diversas organizaciones poblacionales vio en las desigualdades sociales del sistema capitalista la imagen del Cristo pobre. A los 19 años, por allá por 1983, año de protestas combativas, decide ingresar al Seminario. Allí conoció el trabajo del Movimiento contra la Tortura Sebastián Acevedo al cual se integró. En 1986, siendo aún parte de la Congregación, viaja al Chaco paraguayo para trabajar con comunidades indígenas.

Mario Alberto Vasquez Gutiérrez fue militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Ejército Guerrillero del Pueblo – Patria Libre (MIR – EGP-PL), ascendido en forma póstuma al grado de Comandante.

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